ENTREVISTA: Entre “Nudo Vortex” y “Diorama”, la poesía de Rocío Cerón
SinEmbargo.mx

  Por Mónica Maristain

Rocío Cerón
La poeta mexicana presenta en estos días Nudo Vortex, su nuevo libro y proyecto multimedia.
Foto: Francisco Cañedo, SinEmbargo


Ciudad de México, 29 de junio (SinEmbargo).- Todo el trabajo poético de la mexicana Rocío Cerón (1972) es la búsqueda por momentos desesperada de establecer un diálogo no sólo con otras disciplinas como el teatro y la danza, sino también con sus congéneres, lean o no poesía.

La seguridad y la firmeza que expresa su discurso son sin duda elementos que la han puesto en un lugar central en nuestra cultura contemporánea.

Rocío, incansable, es convocada a menudo por sus pares, ya sea para leer poemas propios o de algún colega, moderar una charla sobre las distintas disciplinas que le interesan y a las que se aferra con una voluntad de náufrago optimista o dirigir encuentros artísticos que suelen fascinar a sus privilegiados espectadores.

Diorama, uno de sus libros clave, traducido por Anna Rosenwong (Phonema Media, Los Ángeles, 2014) ganó recientemente el premio Best Translated Book Awards 2015 en los Estados Unidos.

El libro fue originalmente publicado en México por la Universidad Autónoma de Nuevo León en 2012 y escrito con un apoyo del Sistema Nacional de Creadores, emisión 2010.

La noticia del galardón le llegó en momentos que daba a conocer su nuevo libro, Nudo Vortex, un proyecto poético-sonoro que contó con la colaboración de Daniel Lara y Mario Del Río Escobedo en música y de Denisse Landeros en danza.

El libro fue publicado por Literal-Colección Instante Fecundo y traen la palabra renovada, en pasión pura, de una artista extraordinariamente personal y propositiva que enriquece como nadie el ya de por sí rico panorama poético mexicano.

¿Qué provocan un padre muerto, un tren transiberiano, un tramado de recuerdos, una orgía verbal, fluxus, opiáceos, un espacio sexual, Patti Smith, Depeche Mode, la colectividad, un hombre tatuado, piscotrópicos, la primera palabra, el vodka con pasto búfalo, un pezón erguido y una cantata?

Diorama es un libro que te ha dado muchas satisfacciones

–Es verdad. Los premios significan un reconocimiento a una forma de mirar la poesía, a una manera de entender el lenguaje, pero en realidad no importan mucho. Son un estímulo económico, sin duda, pero no implica que esa poesía que te premian sea la mejor. Diorama es un libro-oreja que tradujo los ruidos sordos y opacos de la realidad que vivimos. El premio a un libro que fue bilingüe, elegido entre otros muy importantes como el de la obra completa de Alejandra Pizarnik, representa un estímulo y reconocimiento a una mirada sobre nuestra realidad.

–Es un premio también a la traducción de Anna Rosenwong, ¿qué desafío planteó la traducción de Diorama?

–Bueno, en principio la clásica, toda traducción es un desafío y en poesía más. Ella y yo trabajamos durante seis meses, los correos electrónicos iban y venían, nos llamábamos por teléfono y finalmente nos vimos en Los Ángeles. Fue todo un proceso de construcción, de entender las cosas de las que hablaba en un libro que tiene un fraseo y un ritmo muy complejos. Anna hizo un trabajo de “transcreación” y en inglés Diorama no pierde en forma y en contenido. El libro canta y canta muy bien.

–¿Y qué es Nudo Vortex?

–Es mi nuevo libro, un proyecto no sólo escritural, sino también musical y dancístico. El poema se estabiliza en el libro y se reconstruye en los espacios escénicos y sonoros. Nudo Vortex es un proyecto de siete ediciones donde las máscaras se bailan y van adquiriendo poder a través de los bailes rituales. Son poemas de construcción y de destrucción. El poema tiene que ser el mismo, inmóvil, en el libro, pero no en el espacio escénico donde se representa.

–Al poema, más que entenderlo, hay que dejarlo sonar…

–Claro, porque cuando se dice que uno no entiende un poema, en realidad no lo entiende aparentemente. El poema sucede en el cuerpo y en los ojos. El poema se va encarnando en un lenguaje que se queda pegado en tu cuerpo y en tu cerebro, al igual que la música. El poema es música. Pienso en González Rojas, en Raúl Zurita, esas lecturas fantásticas y que funcionan como conciertos. La poesía en voz alta tiene un gran poder de trasvasamiento hacia el cuerpo del otro que también lo tiene el poema escrito cuando hace el contacto de uno a uno en la lectura. Me gusta la idea de comunidad aplicada a las acciones poéticas. Por eso Nudo Vortex es un proyecto multimedia. Es también un libro muy biográfico, medio psicotrópico, raro, muy fragmentario.

–Hay un gran auge de la poesía en México

–Sí, cada vez más. Hay muchas miradas, muchas formas y hay muy buenos poetas en todos lados. Pienso en José Eugenio Sánchez, Eduardo Padilla, Ángel Ortuño, Oscar Dávid López…son muchos

–Tienes a tu apadrinado Francisco Alatorre, ganador del XXVI Premio Nacional de Poesía Efraín Huerta con Ladakh

–En ese caso, fue el mejor libro de todos los que se presentaron a concurso. Tiene una mirada fresca, sin malicia escritural…su súper amigo Jorge Iván Soto ganó el Premio Nacional de Poesía Alonso Vidal con un libro titulado Gelatina, está también Xitlalitl Rodríguez Mendoza…todos poetas jóvenes a los que hay que seguir.

–La poesía parece estar haciéndose cargo de la realidad mexicana en forma mucho más profunda que la narrativa

–Totalmente. Se hace cargo del dolor, del desencanto. La narrativa habla del narco, de la violencia, pero nunca se pregunta qué pasa con las capas humanas en todo este proceso terrible de país. La poesía mexicana habla desde la herida, desde la fisura, que atraviesa este país de punta a punta.

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